Urriellu

Experiencias en Picos de Europa
Urriellu
Gateaba por un prado con el Urriellu al fondo, ese es el recuerdo plasmado en foto que me ha llevado a intentar  fotografiar este paraje.
El Urriellu o comúnmente llamado Naranjo de Bulnes, es una cima mítica en picos de Europa y conocida mundialmente. Siempre me rondó por la cabeza el poder estar a sus pies, así que ya con unos añitos más encima era hora ya de poder cumplir ese sueño
Conseguí liar a un compañero de aficiones y buscamos una fecha para poder subir. Al ser un entorno en el que estas condicionado por la climatología había que tenerlo todo, muy bien estudiado.
Todo nos cuadraba, solo había que esperar que las predicciones acertasen.
El día de autos
Partimos hacia nuestro destino el collado de Pandébano, lugar hasta donde se puede acceder en coche. Desde ahí, hasta arriba, tocaba caminar, nos esperaban sobre unas dos horas y media de caminata seis kilómetros y medio y casi mil metros de desnivel.
El día empezaba sin muchas esperanzas y cruzando los dedos para que se cumpliera la predicción que habíamos visto. De camino al Urriellu nos cruzamos con mucha gente, de las cuales, varias, al vernos cargar con material fotográfico nos decían, “creo que no vais a tener suerte hoy”. No habíamos visto el pico todavía. La niebla era tan densa que apenas se veía.
Hacemos un alto en el camino y nos animan, ¡venga que ya lo tenéis ahí! Ante esas palabras,  y como ninguno de los dos habíamos estado antes ahí preguntamos, “¿nos falta mucho?”… “Nada,  300 metros….”   Ya estábamos al lado y ni lo veíamos.
Emprendemos la marcha y 100 metros más arriba la niebla empieza a dejar ver semejante mole de roca, las predicciones empezaban a corroborarse, cielos encapotados con nieblas por la mañana y a medida que trascurría la tarde se despejaría por completo.

Ya estamos a los pies del Urriellu,  donde se sitúa el refugio que lleva por nombre Refugio de Urriellu /Delgado Úbeda

Ya estamos a los pies del Urriellu,  donde se sitúa el refugio que lleva por nombre Refugio de Urriellu /Delgado Úbeda

Empezaba el baile, habíamos acertado con todo

La luz del atardecer hacia su aparición ya teníamos nuestra foto, pero aún nos quedaba una sorpresa más con la cual no contábamos.

El día dejaba paso a la noche, solo nos quedaban unos pocos minutos de luz antes de que todo se quedara en la más absoluta oscuridad, el mar de nubes se iluminaba por la contaminación de los pueblos y ciudades. Los últimos rayos de luz que a estas alturas todavía eran visibles más la famosa hora azul nos regalaba la última imagen del día.
El esfuerzo había merecido la pena.


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